Bajada de la Santísima Virgen del Remedio
desde su Santuario hasta el pueblo de Utiel.
OFRENDA a Nuestra Señora la Santisima Virgen del Remedio |
Quiero, en primer lugar, expresar mi más profundo reconocimiento, a la Cofradía de Nuestra Señora la Santísima Virgen del Remedio, por haber permitido y concedido el alto honor, de nombrarme, este año, Oferente de Nuestra Señora. Reconocimiento que también hago extensivo a los Señores Sacerdotes D. Antonio y D. Jesús. En mi discurso o reflexión voy a intercalar algunas frases o versos, que la Virgen del Remedio ha inspirado a muchos poetas utielanos, así como estrofas del Himno y de la Salve de Nuestra Señora, con los que deseo formar un compendio en el que se ponga de manifiesto y de relieve el gran fervor, que todos los hijos de Utiel y de la Comarca, profesamos a Nuestra Patrona. ¡ Santísima Virgen del Remedio ! ¡ Madre Amantísima ! ¡ Virgencita Buena ! Ha finalizado el acto de la Ofrenda, ese acto entrañable de homenaje, en el que todas las gentes de estas tierras, te ofrecemos, en una explosión de luz, emoción y amor Mariano, todo lo mejor que hay en nosotros. Te hemos ofrendado el esplendor de sus mujeres. La serena belleza de Ángela, Reina de las Fiestas, el encanto de las Damas que forman su Corte de Honor, todas ellas engalanadas con el precioso traje de Utielana. También muchas otras hermosas mujeres ataviadas con el típico Refajo o luciendo el Traje Regional Valenciano. La elegancia de tus Camareras y Mayordomas, así como la bizarría y la gallardía de tus Mayordomos. También hemos puesto a tus pies, Señora, el colorido de sus flores, la riqueza de sus frutos, los mejores racimos de sus cepas . Como dijo el poeta: ¡ Patrona de las Bodegas ! ¡ Reina de Vendimiadores ! Uvas te ofrendan por flores los hombres cuando Tú llegas . Y tus hijos te cantamos: Por lograr las Bendiciones de esta Virgen poderosa, una guirnalda preciosa Démosle de corazones. Pues de todos nuestros dones ésa es la mejor Corona, ésa es la mejor Corona. ¡ Ésa es la mejor Corona ! Y ahora, estoy ante Ti, Señora, humildemente, a brindarte mi Ofrenda. Y me muestro en tu Presencia con las manos vacías, porque lo que yo quiero ofrendarte, no tiene cuerpo, es invisible. Lo que deseo ofrecerte es algo que está en lo más hondo de mí, en lo más íntimo de mi ser. ¡ La gran devoción y el inmenso amor que siento por ti, Serranilla ! Voy a desgranar, en esta Ofrenda, como un Rosario simbólico, en el que cada cuenta represente una Acción de Gracias, por tantos bienes como nos has concedido. La primera cuenta que paso entre mis dedos, es para mostrarte mi agradecimiento, porque, no por mis méritos, no por mis merecimientos, sino por tu Infinita Bondad, me has permitido que llegara hasta este día, donde yo pueda proclamar y expresarte en voz alta, las palabras, que, Tú sabes, te he dicho tantas veces, en silencio, desde el fondo de mi corazón. Otra cuenta de este singular Rosario, es una nueva Acción de Gracias, por guiar y dirigir sus pasos hasta hacer que llegara y recalara por estas tierras, al misterioso y enigmático Juan de Argés, llevando amorosamente entre sus brazos, tu Bendita Imagen, esa Imagen Sagrada, que él encontró, por inspiración divina, en las arenas de la playa de Cullera. Mientras te veneraba en la oquedad de una roca, allá en las estribaciones de la Sierra del Negrete, y al mismo tiempo sentía, dentro de sí, tu Celestial Presencia, Juan de Argés, supo, poco a poco, ir encendiendo en nosotros, la devoción a tu Imagen, esa devoción, que pronto, se arraigó con tal firmeza, que llegó a convertirse en esta inmensa hoguera de fervor Mariano, que con fuerza arrolladora ha llegado hasta nuestros días. Juan de Argés nos hizo el precioso legado de tu Santa Imagen y por mediación de tu Amor, nos has concedido la Gracia de conocer mejor a tu Divino Hijo Jesús, y nos has enseñado y revelado que Jesucristo es EL CAMINO, LA VERDAD y LA VIDA. ![]() Nos dejó tu Imagen para que fueras nuestra intercesora y derramaras tus Bendiciones y tu Remedio sobre nosotros. En tu Salve, nos atrevemos a pedirte: Por nos, a Vuestro Hijo Jesús, rogad piadosa, del Remedio Virgen Fiel, y llueva la Gracia de Dios, siempre copiosa, sobre este pueblo de Utiel. Te damos gracias, Señora, porque a través de Juan de Argés y de tu Misericordia, hemos llegado a ser un pueblo privilegiado, por tener como Reina y Patrona, a la Madre de Dios, la Santísima Virgen del Remedio. Sigo desgranando este Rosario y esta Acción de Gracias, es por habernos regalado ese Nombre Tuyo, tan evocador y significativo. Te llamamos, cariñosamente, de muchas maneras: Serranilla, Moreneta, Torre de Marfil, Casa de Oro, Madre del Amor Hermoso, Esperanza, Caridad, Consuelo, Paz, Fuensanta, Mercedes, Carmen, Pilar, Desamparados, Lourdes, Fátima, Montserrat, Guadalupe, Loreto, Castillo, Encarnación, Tejeda . Y el nombre más hermoso y más dulce para todos nosotros. ¡ REMEDIO ! ¡ VIRGEN DEL REMEDIO ! Gracias, Señora, por habernos bendecido con ese Santo Nombre. La siguiente cuenta de este especial Rosario que estoy rezando, es en agradecimiento, por tu constante Presencia, como Madre Amorosa, a la espera incansable de que tus hijos vayamos hacia Ti. Muchas veces, en el transcurso de la vida, por circunstancias, trabajo o situaciones especiales, somos ingratos y nos alejamos de tu lado. Pero, cuando la desgracia o el dolor muerden en nosotros, siempre, rápidamente, volvemos los ojos hacia tu Milagrosa Imagen, suplicando tu ayuda y tu consuelo. Y allí estás Tú, esperándonos pacientemente, con esa dulce sonrisa, siempre perenne en tus labios, mostrando en tus brazos a Jesús, Fruto Bendito de Tu Vientre, y ofreciéndonos el bálsamo que sane nuestras heridas y el remedio para nuestros males. También quiero agradecerte, singularmente, Virgen Purísima, el que en el pecho del Beato Francisco Gálvez Iranzo, quisieras encender ese amor inmenso por tu Hijo, ese amor tan grande, que con fuerza arrolladora, le hizo entregar, en un supremo sacrificio y en el tormento de una cruenta hoguera, hasta la última gota de su sangre. Y que ha llegado a ser modelo, ejemplo y motivo de orgullo para todos sus paisanos. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, a través de las intercesiones del Beato Francisco Gálvez Iranzo y de la Sierva de Dios, La Beata María Raffols, a la que sentimos ya tan nuestra y tan cercana. Esta siguiente cuenta es para celebrar otros motivos jubilosos, como son esos tres días maravillosos que nos has dado y que todos los utielanos llevamos grabados a fuego en nuestros corazones. Un día especialmente singular es el 8 de Septiembre, en el que con todo nuestro cariño, te exaltamos, te cantamos y te veneramos en tu Misa Mayor, donde, desde tu Camarín, entre nubes de incienso, nos contemplas amorosa, resplandeciente de Pureza, de luces y de flores, en todo el esplendor de tu hermosura. Por la tarde, en solemne Procesión, paseas por nuestras calles, llenándolas de bendiciones entre vítores, aclamaciones y gritos de alegría. También otra efemérides especial es el último Domingo del mes de Octubre, cuando, en una de esas claras mañanas de otoño, te marchas de nuestro pueblo, te vuelves a la Sierra, a tu Casa, a tu Santuario, que te espera como un nido celestial, para acogerte y guardarte como su más rica Joya. Con nostalgia y lágrimas, te vemos salir del Templo Parroquial, que ha sido tu morada durante un tiempo, mecida en tu Trono de Viaje, que lleva dentro de sí, nuestro más preciado tesoro, nuestra Perla de Utiel. En esta Romería hacia tu Santuario cuando con emoción vemos perderse tus Andas de Viaje en la lejanía, no podemos menos de decir como el místico: ¡ Ay, Trono de Viaje de Nuestra Señora ! ¡ Qué rico Tú te alejas ! ¡ Qué pobres y qué solos, ay, nos dejas ! La más significativa de estas tres fechas, con que nos has bendecido, es, sin duda, la del 6 de Septiembre. Este día, aunque esté nublado, aunque llueva, hay en el aire como una transparencia, un aura especial, una claridad llena de buenas vibraciones, que presagia tu venida inmediata. Te esperamos a Ti, Serranilla. Y cuando por fin, llegas a la Mesilla, envuelta en aromas de espliego, tomillo y romero, ¡ cuántas emociones contenidas! ¡cuántas lágrimas de emoción! Entre vivas y aclamaciones te portamos triunfalmente por las calles de nuestro pueblo hasta la Iglesia Parroquial. Y cuando entras en el Templo, vuelven a repetirse las lágrimas, los gritos de alegría. ¡ Todo ello en un estallar de amores íntimos ! Un poeta utielano dijo: La Virgen Morena, dejando el Santuario, donde todo el año Utiel la venera, como en Regalía, viene a dar al pueblo su Real Presencia. En hombros de fieles que cuajan en hechos sus propias promesas, pasito a pasito, mecida en sus andas, la Virgen se acerca. ¡ Ya llega la Virgen ! Ya se arremolina la gente frenética. Mecida en sus andas, carretera abajo, ¡ ya llega la Virgen ! ¡ Ya la Virgen llega ! Y la última cuenta de mi Rosario, es para cantarte los versos de otro poeta: Dios te hizo del hombre para consuelo; por eso Utiel te mira como a su Cielo. Si de los astros puros busca la huella, no hay para él otra Virgen cual su Remedio. Y por eso te aclama: Reina y Patrona, Su Paladión, su Madre, Cielo y Corona. Para terminar, quiero rogaros, que por la gran devoción que sentimos todos por nuestra Serranilla, gritéis conmigo con todo el amor de vuestros corazones: ¡ VIVA LA VIRGEN DEL REMEDIO ! José García Alabau. |






